Sábado, 10 de Agosto de 2013 01:29
Presuntos sicarios del narco, a bordo de una motocicleta
Omar AC
De siete impactos de bala, al parecer calibre nueve milímetros, fue ejecutado Ramón Castillo Encalada, de 67 años de edad, por dos sujetos que viajaban en una moto y llegaron a su domicilio ubicado en la calle Chihuahua, en el poblado de Calderitas. Castillo Encalada recibió los servicios de primeros auxilios pero segundos después de haber ingresado al Hospital General murió. La moto de los asesinos fue encontrada abandonada al final del Fraccionamiento Las Américas III; hasta el momento la policía no cuenta con alguna línea de investigación, aunque se presume que el occiso se dedicaba a la venta de drogas.En los primeros informes policiacos se estableció que el cuerpo de Castillo Encalada presentó siente impactos de bala -dos en el abdomen, otros dos en el tórax, uno de entrada con salida en las costilla derecha y uno más en el rostro-.
Eran las 19:50 horas cuando el número de emergencias alertó a las diversas corporaciones policiacas de que en el domicilio 897 ubicado en la calle Chihuahua, entre Sonora y Campeche, de la colonia 16 de Septiembre de Calderitas, una persona fue baleada por dos sujetos.
De inmediato, varias patrullas de las policías Judicial, Estatal y Municipal se trasladaron al sitio y al llegar encontraron tirado en el corredor de enfrente de la vivienda, en un charco de sangre, a Ramón Castillo Encalada.
Ante estos hechos los agentes policiacos solicitaron el apoyo de paramédicos de Emergencias Médicas, quienes en cuestión de segundos llegaron al sitio, le prestaron los servicios de primeros auxilios y lo trasladaron al Hospital General, pero segundos después de haber ingresado al área de urgencias murió.
Al nosocomio llegó personal del Servicio Médico Forense, en compañía de un agente del Ministerio Público, quien después de haber concluido con sus diligencias ordenó el traslado del cuerpo a las instalaciones del Semefo, para la necropsia de ley.
En tanto, agentes judiciales en el lugar entrevistaron a Rosa María Castillo Guerrero, de 39 años de edad, quien dijo que estaba adentro de su casa cenando cuando de repente escuchó varias detonaciones de arma de fuego. Segundos después de que todo quedó en silencio, de inmediato salió a la calle y vio a su padre tendido en el suelo, gravemente herido, y a su vez notó a dos personas, ambos vestidos de negreo, uno con casco y el otro con gorra, que se retiraban del lugar en una motocicleta de color rojo, con dirección hacia la Calzada del Centenario.
La mujer, luego de los terribles hechos y al ver a su padre agonizando, reportó lo sucedido al número de emergencias.
Castillo Guerrero explicó que su padre en vida se dedicaba al corte y venta de madera para la construcción de casas y palapas y que desconocía si tenía problemas con alguien, ya que era una persona tranquila.
Personal de servicios periciales encontró en el sitio 24 casquillos percutidos, al parecer todos de calibre nueve milímetros, mismos que fueron levantados para que sean sometidos a los diversos estudios forenses en busca de indicios o pistas que puedan llevar a la policía judicial con el paradero de los presuntos asesinos.
Datos preliminares indican que los casquillos que fueron hallados en la escena del crimen fueron disparados de dos armas.
Las diferentes corporaciones policiacas, al tener las características de la moto y de los presuntos sicarios, implementaron un amplio operativo por toda la ciudad y fue que una hora después elementos de la Policía Municipal encontraron una motocicleta marca Izuca, de color rojo sin placas, abandonada en la calle Quito con Primitivo Alonso, en el Fraccionamiento Las Américas III, misma que presuntamente los asesinos utilizaron para huir del lugar de los hechos después de haber balaceado a Ramón Castillo Encalada.
La motocicleta fue asegurada y puesta a disposición de las autoridades ministeriales quienes se encargarán de determinar si se trata de la moto que los asesinos utilizaron en la ejecución del vendedor de madera.
De igual forma, elementos del Grupo Caninos, de la Policía Estatal Preventiva (PEP), llegaron al lugar en donde fue hallada la motocicleta y apoyados realizaron una revisión minuciosa por el sitio.
En el lugar de los hechos surgió la versión que Ramón Castillo Encalada se dedicaba a la venta de drogas, además de que también permitía que varios consumidores llegaran a su casa a drogarse, sin embargo, sólo son especulaciones y datos que proporcionaron habitantes de la colonia. Serán las autoridades ministeriales quienes determinen el móvil del asesinato de Castillo Encalada.




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