viernes, 13 de septiembre de 2013

Sin eufemismos, la guerra es “un crimen organizado y globalizado” - Aica On line

El obispo Miguel Esteban Hesayne, fundador y director del Instituto Cristfero, asegur que toda guerra es el mayor absurdo que se ha inventado. En toda declaracin de guerra se esconde un objetivo inconfesable. La motivacin ltima es una ambicin desmedida e irracional. S, irracional. La guerra es una locura. Ninguna persona humana es duea de la vida humana. Solamente Dios es dueo de la vida y Dios ni siquiera a quien lo ofende quiere que muera, sino que cambie de conducta y viva en dignidad".

La guerra baja al ser humano a una animalidad salvaje que supera a las mismas bestias. Porque la guerra es la muerte organizada del hombre contra el hombre. La humanidad que se organiza contra s misma. Es una organizacin irracional, sostuvo en su reflexin semanal.

Quien o quienes declaren la guerra no engaen ni se engaen. En lo hondo de su ser se motivan como la pareja que narra el Gnesis: quieren ser como Dios, dueos de la vida y de la muerte. Por eso llevarn el estigma de Can asesino de su hermano Abel, compar.

Tras reconocer que es duro este lenguaje, dirn algunos, alert que ante un crimen no se puede usar eufemismo alguno y la guerra, avasallando los Derechos Humanos, es el crimen organizado y globalizado.

Es duro porque por siglos nos hemos mentalizado a favor de la lucha armada. Siempre se ha declarado la guerra para defender algn derecho llegando a la misma contradiccin del axioma pagano si quieres la paz prepara la guerra. Hoy despus de XXI siglos que Jess nos dijo: Yo les doy la paz, mi paz y no como la da el mundo se pretende defender los derechos humanos desencadenando el reinado de la muerte hasta de inocentes, record.

El prelado indic que desenmascarndolos, Juan Pablo II estampa esta afirmacin lapidaria: La paz florece cuando se observan ntegramente los derechos humanos, mientras que la guerra nace de su transgresin y se convierte, a su vez, en causa de ulteriores violaciones an ms graves de los mismos.

El crimen de Can consecuencia del pecado adamtico ha impregnado tanto a la humanidad que hasta en la misma Iglesia se ha llegado a aceptar guerras para defender derechos. Felizmente la profundizacin orante del Evangelio del Prncipe de la Paz, hoy, proclama: Jams la guerra y la paz es un don de Dios y una tarea para mujeres y hombres de buena voluntad!, concluy.+

Texto completo de la reflexin

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