A lo largo de su discurso el presidente de México afirmó que la delincuencia organizada es un desafío internacional cuyo combate requiere un nuevo "enfoque", en el que cada país debe asumir su responsabilidad.
Igualmente, cuestionó de nueva cuenta la venta indiscriminada de armas de asalto en Estados Unidos y para recalcarlo recordó que en México se han decomisado más de 100.000 armas de asalto, de las que 90 por ciento tienen origen en Estados Unidos, factor clave para la lucha en contra de los grupos criminales.
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??Al final del discurso, tuvo lugar una pequeña sesión de preguntas y respuestas, en donde el presidente habló de la relación de México con Cuba y Venezuela, recalcando la importancia de fortalecer los lazos con las naciones latinoamericanas. También habló de sus planes posteriores al término de su administración entre los que mencionó su interés en ser consultor e incluso impartir una cátedra universitaria.??El presidente Calderón habló además del gran problema que representa la falta de coordinación entre los tres niveles de gobierno en México, el local, el estatal y el federal.
Presentes en la participación de Calderón se encontraban la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde; la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano; los ex secretarios de Estado Henry Kissinger y James Baker, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno; el secretario
Al terminar su discurso solicitó unos minutos extras para dar un consejo a los jóvenes ahí presentes, invitándolos a luchar por sus ideales.
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