viernes, 8 de mayo de 2015

Con los Caballeros Templarios y los Zetas disminuidos, el CJNG es el nuevo enemigo prioritario del gobierno

Nadie les dio mucha importancia cuando surgieron, ya que inicialmente eran un brazo armado dedicado al combate contra los Zetas. Hoy, con los Caballeros Templarios y los Zetas seriamente disminuidos, y el Cartel de Sinaloa con algunos problemas internos, todo indica que el Cártel Jalisco Nueva Generación puede ser el nuevo enemigo prioritario del gobierno mexicano.

Es evidente que las cosas no salieron muy bien en el arranque del Operativo Jalisco el pasado fin de semana. Los eventos y resultados obtenidos dan muestras de graves fallas de coordinación y efectividad en el despliegue de fuerzas militares en ese estado. Tampoco se trata de un evento único y aislado (aunque no necesariamente relacionados).

Me queda claro que por la forma en como sucedieron los eventos alguien dentro de las fuerzas federales o estatales debió haber filtrado información sobre el operativo que iniciaba esos días en contra del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), lo que activó la fuga de "El Mencho", así como un despliegue de una impresionante serie de bloqueos en distintos puntos del estado y otras entidades vecinas que paralizaron las principales vías de comunicación por varias horas.


Las declaraciones del General Secretario reflejaban claramente su molestia por un evento desafortunado para las fuerzas armadas. El saldo de ese fin de semana: un operativo militar fallido, un helicóptero derribado (no, eso no puede considerarse un aterrizaje de emergencia), 39 bloqueos en 20 municipios y tres estados, 4 enfrentamientos, 14 detenidos, varios millones de pesos en daños materiales, caos y pánico entre la población.
La autoridad se vio rebasada, descoordinada –uno de los pilares de esta estrategia– y confundida. Los delincuentes mostraban control de la situación y desquiciaron un estado sin mayores consecuencias. Jalisco se suma también a la lista de entidades en las que no se puede circular con tranquilidad.

Acá les dejo algunas reflexiones que se derivan de los recientes hechos en Jalisco, que sin duda tendrán repercusiones en las semanas y meses siguientes:

Hay un nuevo enemigo prioritario: El CJNG es el nuevo objetivo prioritario del gobierno federal y por tanto es prácticamente un hecho que se desatará una "pequeña guerra" en la región de Jalisco, Colima, Nayarit y Michoacán. Lo que fue una escisión del Cartel de Sinaloa, inicialmente conocida como los "Mata Zetas", se ha convertido en un importante grupo delictivo que controla buena parte del tráfico de estupefacientes en varios estados del país. Nadie les dio mucha importancia cuando surgieron, ya que inicialmente eran un brazo armado dedicado al combate contra los Zetas. Hoy, con los Caballeros Templarios y los Zetas seriamente disminuidos, el Cartel de Sinaloa con algunos problemas internos, todo indica que este puede ser el nuevo enemigo prioritario del gobierno mexicano.

Cambios en la geografía delictiva del país: La geografía de la violencia, como había comentado a principio de año, se ha venido modificado gradualmente en el país en los últimos tres años. La violencia y delitos de alto impacto se han mudado de Tijuana, Juárez, Culiacán o Monterrey a lugares como Iguala, Chilpancingo, Acapulco, Apatzingán y la ZM de Guadalajara. Algunos sitios aún permanecen sin cambio, como es el caso de Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo y otros centros urbanos de Tamaulipas. También vale la pena identificar lugares normalmente desapercibidos como de alta violencia, como es el caso de Tecomán (Colima) o La Paz (BCS), donde hay evidencia de incrementos delictivos importantes en el último año.

La nulidad de las fuerzas estatales: Realmente no es una novedad, todo el mundo lo sabe, pero se confirma que en nuestro raquítico federalismo los estados son una nulidad en el combate a los grupos criminales. Ejemplos hay muchos. Se escudan fácilmente bajo el argumento de que "no es ámbito de su competencia" y su participación en los temas de seguridad deja mucho que desear, cuando no están penetrados por el crimen organizado y operando para éstos. Ahora tocó el turno del estado de Jalisco. Es sumamente probable que la filtración haya provenido de algún alto mando estatal.
El olvido del decálogo presidencial: Parece que fue hace años, pero apenas hace siete meses que vivíamos una de las crisis de seguridad más graves de este gobierno y como resultado de ésta se presentó un nuevo decálogo en temas de seguridad. Van seis meses de este anuncio y todavía no tenemos noticias de su avance. ¿Para cuándo el servicio del 911 para emergencias (el cual podría haber sido de utilidad para las miles de personas atorados en las vialidades del estado)? ¿Cómo va el proceso de unificación de mandos en el país? ¿Cómo van esas discusiones en las comisiones legislativas? ¿Dónde van más avanzados? Quizá esta nueva crisis pueda reactivar algunos de estos temas ya un tanto olvidados… o no.

De los grandes cárteles al modelo de "bandidos": Es probable que estemos presenciando el final de los grandes cárteles mexicanos y que su mejor momento haya pasado. Estamos frente al surgimiento de un nuevo escenario y un nuevo paradigma para el combate a las organizaciones criminales en el país. Estas nuevas bandas operan de forma distinta a las anteriores, son más compactas, diversificadas en actividades delictivas (no únicamente en tráfico de drogas), menos sofisticadas, sumamente violentas, y por lo tanto, el gobierno federal debería adaptarse rápidamente a este nuevo escenario y modificar su estrategia. Hay una generación distinta de capos y organizaciones que se disputan las plazas, las rutas y se especializan en diversas actividades delictivas. La operación criminal está mutando, pero la estrategia sigue siendo la misma.

Momento de reajustes en la estrategia de seguridad: El gobierno federal debería estar ya rediseñando su estrategia de combate a estas organizaciones. Me parece que es un momento adecuado para hacer una convocatoria del gabinete de seguridad del gobierno federal para evaluar los logros de la actual estrategia, revisar los errores y hacer los ajustes necesarios para los tres años que restan. Aunque hay varios indicadores y señales de mejoría, la situación de inseguridad para muchas poblaciones y entidades todavía continua siendo difícil. Hay nuevas variables y un panorama distinto al que entregó Calderón: muchos de los principales líderes (el Chapo, el Z-40, el Lazca, la Tuta, entre otros) han sido abatidos o detenidos; sin embargo, aún no se han desactivado las organizaciones y células que, sin la sofisticación y conocimiento de los líderes, se dedican a otras tareas menores (narcomenudeo, extorsión, secuestro, robo de autos, combustible, minerales, etc…) pero que siguen teniendo un gran impacto en la población.

En fin, los eventos pasados me traen viejos recuerdos de esos tiempos en que Jalisco era uno de los principales bastiones del narcotráfico y Guadalajara una de sus capitales. Hace ya casi 22 años –el 24 de mayo de 1993– que murió asesinado el Cardenal Posadas en esa ciudad. Muchas cosas han pasado desde entonces, hoy lo conmemoramos con más balas y operativos militares que no cesan. Las cosas vuelven a su origen, ahora en su versión remasterizada. Esta es la nueva generación del antiguo cártel de Sinaloa; sus herederos nos enseñan que no se han ido.

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