Apenas el viernes por la mañana lo habían capturado agentes de la Policía Municipal del sector poniente de la ciudad portando un arma de fuego, ayer por la mañana ya andaba libre y paseándose por las calles del fraccionamiento Valle del Progreso donde había sido detenido.
José Ignacio López Martínez, de 40 años, quien tuviera domicilio en la calle Prosperidad número 28 de la colonia Progreso, quedó tendido a media calle frente a un puesto de venta de golosinas en la avenida Tonanzin número 381; presentaba cuatro impactos de bala en el pecho.
En forma extraoficial se dio a conocer que el presunto responsable del crimen habría sido detenido, indicándose que se trata de otro antisocial con el cual el occiso tenía problemas relacionados con sus actividades ilícitas.
A decir de los vecinos de la zona, "El Nacho" era toda una calamidad, se dedicaba al robo en todas sus modalidades y era un adicto incorregible.
Antonio Navarrete Castillo, subcomandante de zona, dio a conocer que a ellos les fue reportado vía C-4 acerca de que en la avenida en mención, ubicada a unos metros de la carretera La Progreso-Santa Isabel, estaba una persona herida por disparo de arma de fuego, por lo que se enviaron agentes y paramédicos al lugar, estos últimos tras auscultar al herido lo declararon muerto.
Testigos del incidente dijeron que un sujeto llegó al lugar y comenzó a discutir con Ignacio, repentinamente el sospechoso sacó un revólver de entre sus ropas y disparó en repetidas ocasiones dejándolo tendido bocabajo en el pavimento.
Se iniciaron rápidamente acciones policíacas para tratar de dar con el agresor, mientras que los primeros agentes respondientes se hicieron cargo de la escena y acordonaron el lugar, buscando preservar cualquier evidencia que pudiera haber dejado el asesino.
Por su parte, el subcomandante se mostró sorprendido cuando supo la identidad del occiso, toda vez que era la misma persona que había sido capturado la mañana del vienres junto con Antonio Quintero Ávila portando ambos un revólver calibre .38 Súper, marca Smith Weson, con cachas de madera y cuatro tiros útiles y uno percutido.
Ambos hombres fueron turnados al Ministerio Público Federal que los dejó en libertad quién sabe por qué razones.
Agentes ministeriales acudieron a lugar junto con los peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado para realizar los levantamientos correspondientes, incluyendo el del cuerpo que fue enviado a la morgue para su última visita al doctor.
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