Lo más reciente 17 octubre, 2012 - 9:50 AM
SAN JOSÉ.- El crimen organizado y la violencia son las "nuevas fuentes principales del desplazamiento forzado interno y externo en Centroamérica", denunció hoy en Costa Rica el Centro Internacional para los Derechos Humanos de los Migrantes (CIDEHUM).
La directora de la organización, Gabriela Rodríguez, explicó en entrevista con Acan-Efe que si bien Centroamérica siempre ha sido una región emisora de migrantes por razones económicas, actualmente la motivación de muchas personas es huir de la violencia rampante.
Según estudios del CIDEHUM, "las poblaciones que se desplazan huyendo del crimen organizado y del reclutamiento forzoso para actividades ilícitas.
"En los 70 y 80 hubo una gran emigración por los conflictos armados, pero ahora, sin necesidad de una guerra oficial estamos enfrentando la misma situación de desplazamiento de poblaciones", afirmó Rodríguez.
Esta situación es más drástica en el llamado "triángulo norte" de Centroamérica, es decir, en Guatemala, Honduras y El Salvador, aunque en toda la región los emigrantes ilegales enfrentan situaciones de riesgo y abusos.
"Los nuevos fenómenos migratorios no son visibilizados. Hay muchas personas perseguidas, cuya seguridad se ve amenazada por un enorme engranaje de crimen organizado trasnacional, que se desarrolla en condiciones de impunidad y con gran poderío e influencia", añadió la activista.
Según estudios del CIDEHUM, "las poblaciones que se desplazan huyendo del crimen organizado y del reclutamiento forzoso para actividades ilícitas deben ser reconocidas como personas con necesidades específicas de protección", algo que no ocurre en Centroamérica, donde "no se les tipifica como víctimas".
Estos flujos migratorios, de acuerdo con activistas que hoy participaron en el seminario "Necesidades de protección para personas desplazadas forzadas en Centroamérica", son crecientes y no están siendo atendidos por las autoridades de cada país.
MIEDO Y PERSECUSIÓN
"Hay historias de miedo, persecución y horror en estas poblaciones; homicidios, violencia, amenazas, abusos de poder y discriminación que superan con creces los peores tiempos de la guerra en Centroamérica", describió Rodríguez.
El problema de no visualizar a esta población es que ni las personas ni los Estados están acudiendo a los mecanismos de ayuda humanitaria internacional que se despliegan en estos casos.
Los Estados pueden solicitar esa ayuda, como hizo Colombia en el pasado, pero eso significaría reconocer que existe violencia organizada a tal punto que obliga a sus ciudadanos a huir. Hay temas de los que no se quiere hablar para no afectar la imagen de ser un destino atractivo a la inversiones", manifestó Rodríguez.
"En un momento el mundo miró a Colombia y lo ayudó, ahora ¿esta gente qué, es de segunda clase? o acaso son países tan pequeños que no importan tanto", cuestionó. ACAN-EFE
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