jueves, 18 de octubre de 2012

Psiquiatra y abogado chilenos desnudan al crimen organizado - La Nación (Chile)

Los autores de "Cine y criminalidad organizada" (Cuarto Propio), una interesante mirada al fenómeno de la mente delictual colectiva, creen difícil hablar en Chile de una especialización de este nivel. La psiquiatra Moira Nakousi y el abogado Daniel Soto editaron una serie de ensayos sobre este tema que aún no permea del todo a la galería criminal de nuestro país pero con vistosos casos cinematográficos.

"Para hablar de crimen organizado, primero tiene que haber una organización estable, lograrse un lucro ilícito el que debe obtenerse a través de la violencia", explica Soto. En su opinión, donde sí se logra este nivel de especialización es en la yakuza japonesa, en la mafia italiana o con los carteles colombianos donde coerción y retribución económica van de la mano.

"Hay identidades culturales muy marcadas en estos lugares donde faltan políticas sociales públicas y se relativizan las normas. Esas sociedades tienen mayores riesgos de generar crimen organizado", piensa.

Para que el tema no se haga árido, la dupla decidió dar cuerpo a este repaso a través de 600 páginas que ilustran a la luz de 25 películas clásicas los motivos y psicología del crimen organizado. Los autores invitados para ello son expertos en criminología, antropología, estética, siquiatría, derecho y filología, entre otras disciplinas.

Pasa en las películas, pasa en la vida

Soto es abogado y trabaja como profesor de la Escuela de Carabineros, su mujer, Moira Nakousi es psiquiatra clínica y colaboradora del Consejo de Calificación Cinematógrafica. De allí provino el interés de realizar la selección teórica de filmes que abarca un siglo de géneros, autores y estilos. Desde los antisociales expresionistas de Fritz Lang, los carteles mexicanos representados por Alejandro González Iñárritu, la mafia italiana de siempre o las pandillas del Este de David Cronenberg.

"Nos extendimos por área geográfica con películas europeas, latinoamericanas, asiáticas de alto vuelo, pero también a los mafiosos más rascas", reconoce Soto quien no vio un referente local a la hora de hacer el compilado.

Imagen foto_00000008"Películas chilenas no hay porque no se identifican nítidamente con la criminalidad organizada. No hay un modelo teórico estable que persiga el ilícito y emplee como método la violencia y que lleve a la creación de una política pública de seguridad. Lo que sí hay en Chile es algo confuso que es la asociación ilícita o la coautoría, pero no algo que genere un imaginario cinematográfico al respecto", cree

Y como una cosa lleva a la otra, el libro también muestra cómo el cine no sólo refleja la realidad, sino influye en ella. La simbología de las películas se manifiesta en una evolución en el comportamiento de los criminales, cree la dupla.

"Las organizaciones criminales están actuando con mayor violencia, en una escalada que recuerda a las películas de narcotraficantes. También es singular la forma en que las motivaciones delictuales siguen un patrón de deshumanización a través de la violencia que llega incluso a una estilización particular", cuenta Soto.

La pareja agrega que el libro puede leerse por capítulos aislados, en orden cronológico o siguiendo cualquiera de sus enfoques gracias al hilo conductor que permite su teoría basada en el imaginario cinematográfico. "Es una especie de "bonus" que aumenta el sabor del espectáculo", dice Moira, quien aporta otros detalles relevantes para los lectores de "Cine y criminalidad organizada".

-¿Qué películas recomiendan a quienes deseen adentrarse en una sicología más completa de criminales  organizados?
-Probablemente Pulp Fiction sea una de las películas que permiten adentrarse mejor en la sicología de los personajes, al profundizar en las relaciones cotidianas entre ellos, y mostrarnos como conviven con la violencia. En Blade Runner, por otro lado, asistimos al germen de la segregación del "otro" por ser distinto, desconocido, potencialmente peligroso, hasta convertirlo en un enemigo al que se debe eliminar. En El Padrino, Los Infiltrados y en Slumdog Millionaire vislumbramos la formación de la "personalidad criminal" a través del proceso de socialización.

-De existir, ¿Cómo se perfilaría una crimen organizado chileno tomando en cuenta su idiosincrasia?
-En Chile, al igual que en gran parte de Latinoamérica, existen organizaciones criminales que se dedican al tráfico de drogas y a la trata de personas. Por idiosincrasia, probablemente una película chilena sobre este tema debiera parecerse a "El Polaquito", "Ciudad de Dios" o a "María, llena eres de gracia": grupos subterráneos de estructura familiar, consagrados al tráfico y a la oferta de "servicios" ilegales, como la prostitución, explotación de menores, etc. Ciertamente, sin el glamour de la Cosa Nostra de los años '30.

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