domingo, 27 de enero de 2013

Los suplentes del Huesca ejecutan al Numancia - Vavel.com

Huesca y Numancia, dos equipos que gozan de buena salud en los despachos pero que no terminan de concretar sus objetivos deportivos en esta liga Adelante, se midieron en Los Pajaritos con ganas de mejorar sus dinámicas. Los oscenses arrivaron a la fría Soria, que en invierno lo es más que nunca, con la necesidad imperiosa de obtener un buen resultado vista su posición en la tabla, demasiado retrasada según lo que ofrecieron los aragoneses la campaña pasada. El Numancia, sin embargo, ofrece este año más de lo mismo que en el curso anterior: irregularidad en los resultados y más penas que glorias.

A las cinco de la tarde todo estaba dispuesto y en la grada ya se conocía la inclusión del canterano Bonilla en el once numantino después de volver a una convocatoria en la que no figuraban ni Ripa, ni Juanma, ni Julio Álvarez, titulares en las últimas jornadas y que se recuperan en la enfermería de sus respectivas lesiones. No obstante, sorprendió que el joven soriano fuera de la partida en defensa -normalmente se desenvuelve en ataque- sustituyendo al maltrecho Ripa en el lateral zurdo. Cumplió en la zaga y se mostró expeditivo en ataque con varios centros peligrosos consecuencia de buenas internadas. Mucho descaro el del agredeño que volvió a gustar.

Ambiente desapacible y lluvioso en Soria que a buen seguro contribuyó a la sucesión de imprecisiones que protagonizaron los 22 protagonistas a la hora de hilvanar juego en los primeros compases. Dominó el equipo local, que se hizo dueño del centro del campo gracias a una suficiente presión sobre la salida de balón del Huesca. Los muchachos de D'Alessandro no podían con un Numancia correcto y sólo inquietaron tímidamente con las arrancadas de Jorge Larena o los desmarques de Novo, anulado a la perfección por Jaio y Regalón, la pareja de centrales de Machín cuando falta Juanma. Si el Numancia no ofrecía mucho, sus vecinos aragoneses, menos.

El Numancia lo intentó y dispuso de más presencia sobre la portería rival que en el caso contrario. Las ocasiones de Del Pino, Bonilla, que estuvo apunto de transformar un precioso libre directo al borde del descanso, o una buena internada de Natalio a pase de Sunny levantaron a la parroquia local que no pudo cantar el gol en un primer tiempo en el que Herrerín actuó más de espectador que de otra cosa. En estas llegó el partido al descanso, hora del bocata.

Salió con fuerza el equipo de Machín a la segunda parte y en falsó Herrerín en la primera aproximación del equipo oscense, que a punto estuvo de costarle un disgusto a los rojillos de no ser por la acción salvadora de Bonilla en última instancia. Se ganó la ovación del graderío, el mismo que otras tardes aplaudía las acciones de un Miguel Bedoya desaparecido por enésima vez a lo largo de la temporada. Escasa presencia la del madrileño que sin embargo, cuando entra en juego aporta soluciones diferentes. De sus botas salió un peligrosa contra en la que Cedrick no atinó, desde la frontal, a introducir el balón entre los tres palos.

El Numancia lo intentó, los cambios que realizó Machín también buscaban la victoria pero en fútbol, y por mucho que suene a tópico, si perdonas lo imperdonable, la espada de Damocles cae sobre tu cabeza y en esta ocasión fue Juan Carlos el que asestó la primera puñalada  a los locales. Error de juvenil de Sunny, que regaló el balón en la frontal al jugador del Huesca, que ejecutó sin piedad a Herrerín firmando un auténtico golazo. El Numancia estaba herido de muerte y unos minutos después fue Borja el que sentenció la contienda a puerta vacía tras un disparo de David López que repelió el cancerbero rojillo dejando la meta indefensa.

En ese momento comenzaron los silbidos en la grada cuando restaban quince minutos para el final. Juan Carlos pudo aumentar la sangría con el tercero pero falló en el mano a mano con el porterio vasco. No falló Lago Junior, que recién ingresado en el terreno de juego recortó distancias al resolver un barullo en el área visitante. Los Pajaritos volvió a ilusionarse pero no hubo tiempo para más. Jugadores a vestuarios y aficionados a casa descontentos.
 

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