viernes, 27 de abril de 2012

Alertan pérdida de libertad de expresión en A. Latina por crimen ... - Lainformacion.com

Santiago de Chile, 26 abr.- El aumento del crimen organizado en algunos países de latinoamérica está provocando una pérdida en la libertad de expresión, debido a la censura que se imponen los medios de comunicación cuando informan sobre actos de violencia, alertaron hoy en Chile periodistas de la región.

La denuncia la hicieron representantes de medios de comunicación de México y Colombia que participaron en el WAN-IFRA (en inglés, Asociación Mundial de periódicos y publicistas),un foro de debate en el que se plantean los desafíos que debe asumir una industria que, según los ponentes, se encuentra en un momento de profundo cambio.

La escalada de violencia que en los últimos años se ha registrado en países centroamericanos debido a la presión de los cárteles de la droga, dijeron los exponentes, ha afectado el día a día de muchos de los periodistas que trabajan en estas zonas.

En algunos regiones de América Latina informar se ha convertido en un profesión de riesgo, subrayaron.

Es el caso de México, donde según cifras de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de ese país (CNDH) entre 2000 y 2011 se registraron 75 homicidios de periodistas, así como 12 casos más de comunicadores desaparecidos como consecuencia de la extorsión de los narcotraficantes.

"El narco y el Gobierno son responsables de los periodistas muertos en México. Pero también los medios de comunicación que no denuncian la violencia", señaló Anabel Hernández, autora del libro "Los señores del narco", sobre los capos de la droga.

Hernández indicó que desde 2006, cuando el presidente Felipe Calderón inició la lucha contra el narcotráfico, México se ha convertido en un "Estado criminal perfecto", lo que según su opinión ha provocado que cada vez sea más difícil escribir sobre un conflicto que ha cobrado la vida de 60.000 personas.

Ante este escenario, muchos medios de comunicación están implantado protocolos para proteger la seguridad de sus periodistas.

Una de las empresas que ha apostado por esta opción es el periódico El Siglo de Torreón, una de las cabeceras más importantes del Estado de Sinaloa, donde reina uno de los cárteles más sanguinarios de México.

En este periódico, los periodistas no firman las informaciones sobre hechos delictivos, las notas de homicidios no aparecen en la primera página y el tratamiento de la violencia callejera evita caer en el sensacionalismo, señaló el subdirector de El Siglo de Torreón, Javier Garza.

Asimismo, se ha aumentado la cobertura de los seguros de vida de los informadores, a los que no se les permite llegar al lugar de un crimen hasta que la Policía no haya creado un cordón de seguridad.

Esta visión en la que la seguridad de los periodistas prima por encima de la información no es, sin embargo, la única alternativa que están aplicando los medios de comunicación para tratar la información sobre la violencia que azota México.

Así lo dijo Ismael Bojórquez, director de Río Doce, un periódico que, alejado de los presupuestos de la grandes corporaciones, se dedica a denunciar sin miedo a las represalias los crímenes que azotan Sinaloa.

"Existe un problema de autocensura por miedo a los cárteles y a los intereses comerciales (...) y estas medidas de seguridad están silenciando lo que está pasando", aseveró Bojórquez, quien agregó que la "gran tragedia" del periodismo mexicano es que no se analizan las causas de la "guerra" entre el Estado y los narcotraficantes.

La situación que ahora está sufriendo México es similar a la que vivió Colombia en los años ochenta y noventa, donde capos de la droga como Pablo Escobar marcaban la agenda de los medios de comunicación.

Entonces, los medios decidieron organizarse y adoptar la misma estrategia basada en obviar el chantaje de los narcotraficantes, comentó el periodista colombiano Álvaro Sierra.

Sierra señaló, además, que la industria periodística tiene que aceptar que el narcotráfico es un fenómeno que afectará cada vez más a todos los países latinoamericanos.

"El crimen organizado no es un problema colombiano o mexicano. El narcotráfico es algo móvil, cambiante y hay que verlo como una amenaza en la región", vaticinó.


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