miércoles, 29 de agosto de 2012

Hubo participación directa de integrantes del crimen organizado en ... - www.nssoaxaca.com

El vehículo agredido siempre fue conducido por un ciudadano de EU, afirma la Marina.

El blindaje nivel 7 fue lo que los salvó; los heridos ya regresaron a Estados Unidos.

 

La Jornada / Jesús Aranda

Los dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) que resultaron heridos a tiros el viernes pasado cuando se dirigían, junto con un capitán de la Armada de México, a un campo de entrenamiento y tiro de la Marina, en el cerro El Capulín, en el estado de México, ya regresaron a su país, confirmaron fuentes cercanas a la investigación.

 

En tanto, la Secretaría de Marina señaló que el vehículo agredido no era conducido por el oficial de la Armada, sino por uno de los ciudadanos estadunidenses que iban en calidad de visita a los cursos de adiestramiento que se imparten en el sitio referido.

 

En un comunicado, la dependencia agregó que con base en las declaraciones del propio capitán de la Armada –quien tenía la función de enlace y traductor–, al momento de la agresión éste se encontraba en el asiento trasero pidiendo auxilio por teléfono.

 

La unidad que fue atacada el pasado viernes en las inmediaciones del poblado de Tres Marías, Morelos, fue conducida en todo momento por uno de los ciudadanos estadunidenses y durante el ataque los impactos de arma de fuego lograron romper el blindaje, causando asimismo las heridas a los tripulantes extranjeros que viajaban en el vehículo, indicó la dependencia,

 

Por su parte, las fuentes consultadas precisaron que la camioneta diplomática fue acribillada cuando ya no pudo seguir su marcha, después de que fue perseguida por cinco vehículos durante varios kilómetros, y que el volumen de fuego fue tal que provocó que el blindaje de la unidad (nivel siete) cediera, y fue cuando los estadunidenses que iban en la parte delantera resultaron lesionados.

 

El blindaje tan alto del vehículo diplomático salvó la vida a los tripulantes de la Toyota, sostuvieron las fuentes consultadas.

 

Añadieron que los agentes estadunidenses, quienes después del ataque fueron trasladados al Hospital Naval de Alta Especialización en la ciudad de México, eran instructores de tiro y desde el martes previo al día de los hechos habían acudido al campo de entrenamiento de la Armada para adiestrar a los infantes de marina especializados en el uso de armas de grueso calibre y francotiradores.

 

Los informantes aseguraron que esta capacitación la reciben los marinos desde el sexenio pasado, ya que es muy útil para la formación de elementos de fuerzas especiales.

Las primeras hipótesis que se manejan oficialmente –agregaron– apuntan a que hubo participación directa de integrantes del crimen organizado, además de que se investiga la posible complicidad de agentes federales con los agresores.

 

En este sentido –explicaron–, llama la atención que hayan sido arraigados únicamente 12 policías federales por estar involucrados en los hechos, cuando al menos fueron 18 los atacantes vestidos de civil –quienes persiguieron la camioneta a bordo de cinco vehículos– y seis policías federales que llegaron al lugar donde la camioneta Toyota con placas diplomáticas (BCM-242) fue acribillada.

 

Destacaron que al arribar al lugar los policías federales uniformados, y luego de que uno de los agentes gritara que los ocupantes del vehículo agredido eran diplomáticos y que iba un marino a bordo, uno de los policías gritó una clave y de inmediato los hombres vestidos de civil bajaron sus armas.

 

Información obtenida por este diario precisa que gracias al entrenamiento del agente de la CIA que iba al volante, los ocupantes del vehículo esquivaron el ataque, el cual comenzó después de que dicha unidad dejó la carretera federal México-Cuernavaca y se metió a un camino de terracería para dirigirse al campo de adiestramiento de la Armada en el cerro El Capulín, donde una camioneta Van marca Dodge color verde, en la que iban varios sujetos armados, los obligó a detenerse; los tipos se bajaron apuntando con sus armas y se acercaron lo suficiente para observar a los ocupantes .

 

Señalan que el agente estadunidense inició entonces una acción evasiva, se echó en reversa y los sujetos de la Van empezaron a disparar; más adelante, un vehículo color gris le cerró el camino; lo esquivó y en una ranchería dos camionetas –una amarilla y una gris– pretendieron infructuosamente cerrarle el paso. Sin embargo, kilómetro y medio más adelante el motor del vehículo se detuvo.

 

En ese momento, "los autos de los agresores los alcanzaron y unos 15 sujetos comenzaron a disparar, principalmente a la parte delantera del vehículo, donde estaban los americanos".

 

La agresión cesó cuando arribaron tres patrullas de la Policía Federal. Fue cuando los agentes de la CIA gritaron que eran diplomáticos y que iba uno de la Marina con ellos, el federal dijo una clave y en ese momento, agresores y policías bajaron las armas.

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