Jonathan Green, de 44 años, recibió la inyección letal debido a que la Suprema Corte federal rechazó una apelación de último momento. Antes en la semana, un juez había aplazado la ejecución, pero una corte de apelaciones revirtió la decisión.
Cuando el alcaide preguntó a Green si haría una declaración desde la camilla en la que estaba colocado en la cámara de ejecución, el preso agitó su cabeza y respondió que "no".
Sin embargo, segundos después, Green cambió de parecer y afirmó: "Soy inocente. Jamás maté a nadie. Todos ustedes están matando a un hombre inocente".
Volteó su mirada hacia abajo y dijo que le dolía mucho el brazo izquierdo, en el que le fue insertada la aguja para inyectarle la droga letal. Comenzó a roncar casi de inmediato. Al término de seis respiros los sonidos cesaron.
Green fue declarado muerto 18 minutos después a las 10:45.

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