Otra víctima del crimen organizado: José Eduardo Moreira Rodríguez
Escrito por Andrés Suárez Visitas: 115

El pasado 4 de octubre año, se suscitó una noticia que conmocionó a la sociedad mexicana: José Eduardo Moreira Rodríguez, hijo mayor de quien dirigiera los destinos del PRI, previo a la campaña presidencial, se encontró asesinado dentro de su vehículo en el camino a Santa Eulalia, en el Municipio de Acuña, al norte del Estado de Coahuila.
Este crimen es producto indiscutible de una guerra contra el crimen organizado que, por más coincidencia que pueda haber en su finalidad, adolece de una estrategia concreta y esquematizada que le permita presumir, si quiera, que habrá de tener un desenlace próximo o que se alcanzará el objetivo deseado: marginar al máximo a la delincuencia organizada.
En todo el mundo, el asesinato de un hombre de poder o de algún miembro de su familia, siempre traerá consigo repercusiones en las esferas políticas de la nación de la que es parte. No es un asunto de privilegio o de simple notoriedad, es una cuestión que se quiera o no es de trascendencia para todos los que habitamos el país. Son, en la mayoría de las ocasiones, mensajes grotescos enviados por grupos de poder para tratar de someter las decisiones del estado a los nefastos intereses de las organizaciones delincuenciales.
Las condiciones del homicidio del primogénito del ex gobernador presuponen un mensaje por demás macabro que trasciende a su círculo familiar y que se concentra en la clase gobernante federal y del propio estado de Coahuila: podemos "llegar" a quien sea y acabar con quien sea.
Así el crimen organizado, se muestran como lo que es: un factor real de poder que existe y coexiste con los poderes legítimos del Estado Mexicano, que se nutre de los abandonos y errores de las instancias gubernamentales para enriquecerse y fortalecerse, que utiliza la fuerza y la brutalidad para hacerse sentir y notar por la sociedad, a la que aterroriza y somete despiadadamente.
Por ello es indispensable que se rediseñe la estrategia para combatir al crimen organizado. No es por la fuerza o la reacción, pues ese es el terreno en el que se mueve la criminalidad. Se requiere de mucho talento para crear una estrategia ad hoc para el país, de la concurrencia de los Gobiernos de los Estados y del Distrito Federal, de Congresos Estatales y de la ALDF , pero es indispensable más amor a México y vocación de servicio para poder atender este problema que es, sin lugar a dudas, el que más aqueja a nuestro país.
Descanse en paz José Eduardo Moreira Rodríguez, una víctima más del nefasto crimen organizado.

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